El blog de Ranse

21.2.06

La noche de Quique González


Cálido. Éste es el adjetivo que casa mejor con el nuevo disco de Quique González, titulado La noche americana. Y me ha dado calor por sus letras, que retratan ciertas conductas de cierta gente de nuestra sociedad actual con las que no me identifico para nada. También deja algunas puyas contra cierto gusto musical (en Justin y Britney, por ejemplo), que es el malo (no nos engañemos: siempre ha existido y siempre existirá). Cómo no, también resulta agradable comprobar el poso que dejan las influencias en estos músicos conscientes de su profesión: es patente su admiración por Van Morrison y está claro que ha compartido horas de escenario con Enrique Urquijo. No obstante, y salvando las distancias, creo que está más cerca de la dureza del irlandés que de la suavidad (muchas veces almibarada) del desaparecido miembro de Los Secretos.
La calidez se desprende también de unos arreglos inspirados a veces en el country-rock, y en los que lucen las guitarras, muy clásicas y quizá por ello poco innovadoras (no es su intención), de Carlos Raya.
En fin, que tampoco es nada del otro mundo, pero he agradecido mucho este álbum. Estoy deseando verlo en directo. Si os apetece, ya sabéis..

1.2.06

Gracias, Willy


Pues eso, que gracias a Willy DeVille. Gracías, tío, por contagiar tu alegría, por hacer de cualquier canción, tanto propia como ajena, una fiesta. El concierto en el que te vi hace años en Santiago lo tengo entre mis mejores recuerdos musicales, tanto por tu calidad como músico como por tu capacidad para comunicarte con la audiencia. Eres uno de mis reyes del buen rollo, sí señor.
Y vosotros, los que leéis, si queréis pasar buenos momentos y disfrutar de su personalísima voz y su buen gusto para las melodías y los arreglos (esa estupenda mezcla entre rock, soul, jazz, caribe, etc.), id a por cualquier versión de All In The Name Of Love, Bamboo Road, Lilly's Daddy's Cadillac, Iko Iko o, sobre todo, sobre todo, sobre todo, Savoir Faire.
Y pensar que en cierta ocasión a este genio tuvo que sacarlo de problemas nada menos que Mark Knopfler...