El blog de Ranse

20.3.07

El deporte puede ser un espectáculo


Y lo es cuando es auténtico. Y auténtico es el rugby, sobre todo el Torneo de las Seis Naciones (yo lo prefería cuando eran cinco, pero hay que reconocer que, siete años después de su incorporación, Italia va acoplándose al nivel de los demás). Esta competición se instauró en 1883 como Torneo de las Cuatro Naciones (las británicas), hasta que en 1910 se incorporó Francia. Después de más de 120 años, y aunque el rugby de elite ya no es un deporte aficionado, estos partidos entre selecciones mantienen un alto nivel en tres aspectos: técnico-táctico, emotivo y mediático. Porque para un espectador resulta de lo más estimulante el ver, por ejemplo, cómo Inglaterra, en el último minuto de su último compromiso de este año, que le enfrentaba el sábado pasado a Gales, y ya sin ninguna opción de ganar el Torneo ni el partido, se batía el cobre por marcar un ensayo como si fuese la final de la Copa del Mundo. Eso es muy difícil verlo en otros deportes. Y, para los que piensan que es un deporte de animales, les recomiendo que vean, sin prejuicios, cualquiera de estos partidos, y que piensen en la frase que se dice sobre el rugby: "Es un deporte de truhanes jugado por caballeros". No es gratuita: los que lo practican se la creen y la siguen de buena fe. Por cierto, mi enhorabuena a Francia, ganadora de este año, aunque yo soy galés de toda la vida.