Siempre se pueden descubrir cosas

No me gusta ni mucho ni poco el punk hardcore. Pero mira tú que el otro día cayó en mis manos este disco de Hüsker Dü, un grupo que yo situaba a finales de los 70 y que figura en muchos libros de antologías sobre el rock. Me puse a escucharlo sin prejuicios (hombre, del todo, del todo, no), y me llevé una grata sorpresa. Entendámonos: ya sabía que mis altavoces se iban a saturar de música a alto volumen, que me iban a golpear guitarras con una fuerte distorsión... Pero, tras la primera canción, cuyo patrón de batería no he sido capaz de identificar después de oírla varias veces (igual es que no lo tiene), me llevé una agradable sorpresa. Son tres tíos (guitarra, bajo y batería), pero no necesitan a nadie más: los tres cantan (a diferentes voces), los tres tocan a una velocidad imposible, y los tres derrochan energía. Nada menos que 17 canciones en menos de 27 minutos. La pena es que es un directo, y la calidad de la grabación no es muy allá. Así que, a pesar de que ese no es mi campo musical preferido, voy a ver si consigo algo de esta gente en estudio. Ya reseñaré. Por cierto, que la portada y contraportada del disco, con esos ataúdes de soldados estadounidenses cubiertos con la bandera, hoy seguramente tendrían problemas (el Lp es de 1981)

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