El blog de Ranse

27.9.05

How great the jazz is!

El otro día vi una película que había grabado hacía tiempo y que, por unas razones u otras, no había podido ver. Se trata de La historia de Benny Goodman (The Benny Goodman History, Valentine Davies, 1955). No confiaba mucho en ella, porque me parecía el típico biopic hollywoodiense donde se cantan (y exageran) las glorias del personaje en cuestión, sin prestar la mímima atención a sus miserias. Y eso es una pena, porque, ¿qué sería de nosotros sin nuestras debilidades?
El caso es que mis expectativas se vieron confirmadas. Sin embargo, hubo dos momentos del film que consiguieron emocionarme, y no poco. Claro que eso tuvo que ver más con mi amor por la música que con mi amor por el cine (aunque es grande en ambos casos). Paso a describiros esas secuencias.
En la primera, Benny Goodman (interpretado por Steve Allen, caracterizado de manera bastante convincente) y sus amigos llegan a un restaurante donde les atiende un camarero negro, que les comunica que en el local suele haber actuaciones musicales. Después de traerles comida y bebidas, él mismo les advierte de que el espectáculo del día va a comenzar. Sube a una tarima donde hay un piano y una batería, y anuncia al “genial tocador de vibráfono Lionel Hampton”. Desaparece momentáneamente y, casi al instante… ¡vuelve a salir él mismo con un vibráfono! ¿Cómo no lo había reconocido? Pues se pone a tocar de una manera tan rítmica que a los pocos segundos Benny Goodman toma su clarinete y se pone a improvisar con él. Pero no para ahí la cosa, porque el pianista Teddy Wilson y el batería Gene Krupa (¡los auténticos!), suben poco después, y entre los cuatro montan una fiesta que para qué os voy a contar: hay que verlo. Pura improvisación jazzística al más alto nivel.
La otra secuencia tiene lugar casi al final de la película, cuando Benny Goodman y su orquesta están tocando en el famoso concierto ofrecido en el Carnegie Hall neoyorkino para un público acostumbrado a la música llamada “clásica”. Goodman está esperando que llegue su prometida, Alice Hammond (la hermana del cazatalentos John Hammond), interpretada por Donna Reed (sí, la esposa de James Stewart en ¡Qué bello es vivir!). En esos momentos, Gene Krupa empieza a percutir en el timbal base las primeras notas de esa maravilla del swing que es Sing, Sing, Sing. Poco a poco, los pies de los asistentes van siguiendo el estupendo ritmo, la orquesta va subiendo el volumen hasta llegar a un increíble solo de Goodman en registro agudo. El tema termina con un recorrido asombroso de Krupa por la caja y los platos, para acabar dejando al público rendido ante la evidencia del poder del jazz.
En fin, que hoy volveré a ver esas dos secuencias

3 Comments:

  • Siempre se alegra una de encontrar blogs como el tuyo. El cine y el jazz son dos de mis grandes pasiones, junto a la literatura y otras disciplinas.
    Intentaré conseguir la película.
    Un saludo y enhorabuena por el blog

    By Blogger Olvido A., at 27 septiembre, 2005 15:25  

  • ¡Excelente blog! No soy muy adicto al cine, pero el jazz sí forma parte escencial en mi vida. Muy acertado el comentario de la película sobre Benny Goodman, mostrándonos a un Krupa dominante sobre los tambores y platillos de la batería.

    Paz y jazz


    Fósforo Sequera

    By Blogger Fósforo Sequera, at 27 septiembre, 2005 16:35  

  • Muchas gracias por linkearme, yo ya he hecho lo propio.
    Un saludo

    By Blogger Olvido A., at 28 septiembre, 2005 15:18  

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